
Beduinos
2026

CAPITÁN: Francisco Carrera
ABANDERADA: Lucía Carrera
RODELA: Jimena Plá
2025

CAPITÁN: Antonio Fernández Jover
ABANDERADA: Nayma Fernández Mínguez
RODELA: Laia Roda Torres
Ordenanzas, Actos y Orden de Desfiles 2025
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JUNTA DIRECTIVA
Presidente Antonio Fernández Jover
Vicepresidente Víctor Brotons Verdú
Tesorero Javier Egido Martínez
Vicetesorero Javier Mañogil Pla
Secretaria Ruth Garijo Tebar
Vicesecretario Darío Iñiguez Millá
Vocales José Manuel Gil Brotons, Marina Cruz Sánchez, Nuria Melgarejo Becerra, Armando Tortosa Cerdá, M. José Villaplana Martínez
VOCALES DE FILAS
Al-yamilas Bibiana Iñíguez Millá
Althaires Mercedes Almarcha Martinez
Alyaguarás Luis José Aguilar Román
Awalim’s Elisabet Brocal Ayelo y Mercedes Luque Aragón
Azaharíes Fausti Gil Brotons
Badawis Javier Mañogil Pla
Bedunas Gelu Dols Aracil
Bedús Fco. Manuel González Blanco
Halcones del desierto Francisco Pérez Martínez
Kannabies José Miguel Brotons Verdú
Negras Isabel Juárez Lecegui y M.ª José Maestre Martínez
Negros Samaníes Fco. José Bernabéu Cortés y José Antonio Pérez Maestre
Samiras M.ª José Villaplana Martínez
Sauquiras Finabel Sánchez González
Tumitas Rafael Pastor Ortuño
Zalabias Nuria Melgarejo Becerra
Zulimas Ruth Garijo Tebar
Beduinos – Historia

Los Moros Beduinos en esencia
(Vicente Poveda López. Revista 50 Aniversario Comparsa Moros Beduinos)
La comparsa Moros Beduinos se constituyó por festeros que en su mayoría provenían de la comparsa Marinos, y que a principios de la década de 1960 era una de las más nutridas de la Fiesta. La decisión que habían tomado para establecer una nueva formación festera era debido a una pequeña anécdota que al fructificar se convirtió en una gran realidad. La historia comenzó en vísperas de la Fiesta de 1961. La Banda Escuela de Música La Artística de Monóvar había exigido a los marineros un aumento en las condiciones económicas pactadas con antelación. La junta directiva decidió entonces prescindir de sus servicios sustituyéndola por la Unión Musical La Artística de Novelda. Al siguiente año, en 1962, debido a las buenas relaciones que ambas entidades habían mantenido, la festera y la musical, volvieron a contratar a la banda del pueblo natal de Azorín. Este suceso favoreció que un sector de los marineros, en particular la fila Ganchos, mostrara su desacuerdo. En una acalorada junta expusieron sus diferencias; los festeros insistían una y otra vez que a partir de entonces solo hospedarían un músico por casa, y no como acostumbraba la directiva a repartir dos y hasta tres músicos.
Durante las fiestas de 1962, los Ganchos acudieron a una cita en las faldas del Castillo. Era una de sus habituales reuniones en el domicilio de Francisco Rico Navarro, “el Pajarillo”. Entre los asistentes se encontraban: Joaquín Bernabéu Cortés “Manga”; Carmelo Abad Cremades “tio Carmelo”; Antonio Brotons Torregrosa “Gancho”; Heliodoro Poveda Reig “Quinto”; Rafael Reig Payá “tio Cachuli”; José Iborra Iborra; Andrés Iborra Iborra; Rogelio Amat Montesinos; Daniel Maestre Segura y Tomás y Ramón Bofill Ferrer. La mujer de Paco “el Pajarillo”, Nieves, obsequiaba a los recién llegados con una bandeja de apetitosas pastas caseras, acompañadas de café, anís y brandy. Entre copa y copa comentaban las incidencias acaecidas en los días previos a la Fiesta. En el transcurso de la emocionante velada empezaron a surgir ideas, el ambiente empezó a enaltecerse.
El entusiasmo y la ilusión consiguieron que uno de los asistentes a la tertulia festera insinuase la conveniencia de constituir una nueva comparsa, inquietud que en el transcurso de la tarde logró que tomara protagonismo. Luis Vera Brotons, que también estuvo en aquella memorable reunión, sugirió que se denominase Beduinos, nombre que resultó del agrado de los asistentes. Sabían lo que llevaban entre manos, y eran conscientes de sus decisiones, ya que por entonces el bando moro se limitaba a dos comparsas, frente a las cinco cristianas. Por unanimidad de los congregados decidieron que si la nueva formación festera alcanzaba el número de veinte socios, la fila Ganchos no formaría en la nueva comparsa sino que seguiría con la de Marinos. Terminada la reunión fueron en busca de Hipólito Navarro Villaplana, presidente de la Junta Central de Comparsas, y le informaron de sus intenciones. El “tio Guitarrra”, entusiasmado por la iniciativa, ofreció su colaboración diciéndoles que la fianza a depositar para su constitución era de diez mil pesetas, pero si sacaban adelante la iniciativa la Junta Central les reintegraría el doble, veinte mil pesetas.
A la mañana siguiente, 15 de mayo de 1962, en el domicilio de Luis Vera, los ilusionados festeros cortaban y confeccionaban largos pañuelos o kufiyas con telas blancas, que esa misma tarde debería utilizar. Otros festeros se dedicaban a visitar modistas y aparadoras en demanda de carretes de madera, de uso frecuente en aquella época. Con madejas de cordones de mechas les pasaban los carretes por sus orificios para sujetar la kufiya o pañuelo beduino, ya que iba a ser el distintivo de la comparsa. Desde la ermita de San Bonifacio bajaba la última comparsa por la calle Nueva. Los recién llegados empezaron a formar a continuación, y se hacían llamar Moros Beduinos; al frente su capitán, Regino Pinteño García, de rodela, su hija, Fini Pinteño Brotons. La abanderada, para este primer acto festero fue Ana Mª Fito Pinos, quien portaba una de las antiguas banderas de los moros Viejos cedida para la ocasión por Mariano Muñoz Navarro “el Pintoret”.

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